Iniciar sesiónIniciar sesión
9.178 relojes para "

IWC

"
Marca
Modelo
Precio
Diámetro
Año
Lugar
Más
Su selección

Su selección

Su selección

Lamentablemente, no hay ningún resultado para su búsqueda
Su selección

Lamentablemente, no hay ningún resultado para su búsqueda
Su selección

Lamentablemente, no hay ningún resultado para su búsqueda
Información general
Tipo de reloj
Referencia
Más...
Nuevo/usado
Disponibilidad
Género
Estado
Más...
Volumen de suministro
Características y funciones
Cuerda
Material de la caja
Más...
Esfera
Más...
Cristal
Más...
Funciones
Más...
Alto
Más...
Material luneta
Más...
Esfera con números
Resistente al agua
Más...
Otros
Más...
Correa
Material de la correa
Más...
Ancho de correa
Más...
Color de la correa
Más...
Material de cierre
Más...
Cancelar

Ordenar por

IWC Portuguese Hand-Wound IWC Portuguese Hand-Wound $11.276

IWC: excelencia suiza desde 1868

La International Watch Company (IWC) es una de las casa más prestigiosas de la relojería de lujo suiza. Sus relojes de piloto son los más icónicos del mercado. Sin embargo, también ofrece célebres modelos clásicos como el Portugieser o el Portofino.

Lo más destacado de IWC

  • Relojes de lujo con calibres de manufactura
  • Larga tradición en el ámbito de la relojería para la aviación
  • Elegantes colecciones como la Portugieser y Da Vinci
  • Relojes que incluyen complicaciones como un Tourbillon o un cronógrafo ratrapante
  • Relojes con cajas fabricadas en acero inoxidable, oro o platino

Al servicio de la Real Fuerza Aérea Británica

La firma IWC existe desde al año 1868. Tras múltiples cambios de propiedad, la compañía pertenece actualmente al grupo empresarial Richemont que también posee marcas como Cartier y Dunhill. Gran parte del prestigio de IWC se atribuye a una de las grandes invenciones del siglo XX: el avión. Durante la Segunda Guerra Mundial, IWC comenzó a producir el reloj de piloto 52 T. S. C. con un calibre de manufactura y un segundero central. Gracias a su caja de 55 milímetros y su peso de 183 gramos, muchos aviadores ciñeron este ejemplar sobre su mono. De este modo, este reloj se convirtió en el modelo más grande jamás diseñado por la casa. Actualmente, la esencia de este ícono renace en el Big Pilot's Heritage Watch 55.
En 1948, el Mark 11 se introdujo en el mercado y empezó a conocerse como el reloj de aviador más prestigioso de la manufactura. Este reloj sirvió por más de 30 años a la Real Fuerza Aérea Británica. Su sucesor actual es el Mark XVIII, un reloj sencillo de tres agujas con una caja de 40 mm fabricada en acero inoxidable. Este modelo destaca especialmente por su excelente grafismo y legibilidad con una esfera de color negro que contrasta con los índices blancos y unas agujas tipo lanza.
IWC ofrece alrededor de dos docenas de relojes de piloto diferentes. La casa incluso ha dedicado una de las series al piloto y escritor Antoine de Saint-Exupéry, y otra al legendario avión británico Spitfire. Por otro lado, la serie Top-Gun fue creada en honor a los aviones de reacción. Algunos modelos se presentan como cronógrafos ratrapantes que permiten cronometrar tiempos parciales. Este tipo de relojes cuenta con un tercer pulsador posicionado a las diez en punto. Por lo tanto, son, relativamente fáciles de reconocer.

IWC Ingenieur: la obra técnica de la casa

Otra serie con un enfoque técnico es la Ingenieur. Algunos modelos rinden homenaje a pilotos de la Fórmula 1 como Lewis Hamilton y Nico Rosberg. El Ingenieur Automatic es uno de los relojes más prestigiosos con una protección antimagnética. Este reloj luce un diseño sobrio con un tamaño estándar de 40 mm. Sin embargo, la colección también ofrece otros modelos con un estilo futurista de cajas más grandes que alcanzan los 46 mm de diámetro. El Ingenieur Constant Force Tourbillon (Ingenieur Tourbillon de Fuerza Constante) está disponible en platino y cerámica. El calibre de manufactura 94800 se distingue por presentar una reserva de marcha de 96 horas, una ventana para la visualización de la misma, un indicador de cuenta atrás que señala hasta la próxima luna llena, así como doble fase de la luna para los hemisferios norte y sur, además de un tourbillon. Este reloj está limitado en 50 unidades.

IWC Aquatimer: para los amantes del buceo

Para una marca suiza de relojes de lujo es «casi» obligatorio ofrecer una serie de relojes de buceo de alta calidad. IWC, por su parte, cuenta en su catálogo con el Aquatimer. Uno de los relojes más potentes de esta colección es el modelo Automatic 2000. IWC presentó el primer prototipo en el año 1982 que se encargó de prestar su servicio en el ámbito de los dragaminas. La caja cuenta con 46 mm de diámetro y está fabricada en acero inoxidable, por lo tanto, es ligera y robusta. El Aquatimer Expedition Charles Darwin, es decir, el Aquatimer Cronógrafo Edición «Expedición Charles Darwin», apuesta por un material poco convencional: el bronce. Otra versión del Aquatimer, el Deep Three, dispone de un medidor de profundidad mecánico. Cabe señalar que todos los modelos de esta colección están provistos de un bisel doble giratorio (exterior/interior) que evita que el anillo interior gire accidentalmente en el momento controlar el tiempo de buceo.

IWC Portugieser: el reloj clásico

La International Watch Company exhibe otro tipo de perfil con la colección Portugieser, Portofino y Da Vinci. El Portugieser se presenta elegante y clásico. Creado por primera vez en la década de 1930, cuando dos comerciantes portugueses solicitaron un reloj preciso y grande, este reloj ofrece actualmente varias versiones fabricadas en acero inoxidable, oro rojo o platino. Los expertos en relojería consideran que el Portugieser Chronograph (referencia 3714) es una de las reinterpretaciones mejor logradas de la casa. Con el Portugieser, IWC logra ponerse a la altura de casas como Patek Philippe. Los Portugieser son rivales de lujo capaces de ofrecer un repertorio con complicaciones como un calendario perpetuo, repetición de minutos, así como fase lunar y calibres con tourbillon. Cabe señalar que, a diferencia de otros clásicos relojes de vestir, el Portugieser prescinde de los números romanos y apuesta por los arábigos para marcar las horas.

IWC Portofino: la joya de la elegancia

Estéticamente hablando, Portofino, la colección homónima a la pintoresca ciudad italiana cerca de Génova, no es muy diferente a la Portugieser. El modelo más simple y sobrio de la serie ofrece dos agujas sin indicador de la fecha y una caja fabricada de oro rojo de 18 quilates o acero inoxidable. Aloja el calibre 59060 de cuerda manual fabricado el los talleres de IWC e integra un indicador de la reserva de marcha que se visualiza a través del fondo protegido mediante un cristal de zafiro. La versión automática con el calibre 35111 dispone adicionalmente de un segundero y una ventana para la fecha. No obstante, la colección también ofrece versiones más complicadas como por ejemplo el modelo con cronógrafo o con un indicador de la fase lunar. Otros ejemplares lucen muy elegantes y lujosos con sus diamantes engastados en la esfera y en el bisel del reloj.

IWC Da Vinci: la colección más extravagante

Con sus cajas Tonneau, la colección Da Vinci rompe el esquema estético de la marca. Estos sofisticados relojes compiten en el mercado con firmas del estilo de Cartier y Jaeger-LeCoultre que también pertenecen al grupo empresarial Richemont. En ámbito de los relojes vintage, los Da Vinci están presentes con modelos de cajas redondas. Ofrece relojes básicos de tres agujas con una ventana para la fecha y una caja de acero inoxidable. Sin embargo, también están disponibles con avanzadas complicaciones y cajas de oro rosa u oro blanco como el Perpetual Calender Digital Date-Month (Da Vinci Calendario Perpetuo Digital Fecha-Mes). Su movimiento cronógrafo mecánico 89800 cuenta con un gran número de extras: un calendario perpetuo, un indicador del año bisiesto, una función flyback y ventanas grandes para la visualización de la fecha y el mes. La caja se fabrica en oro rosa de 18 quilates.

El precio de los relojes IWC

¿Desea comprar un reloj de lujo de una de las marcas más prestigiosas de la relojería suiza? Durante década, la firma IWC se ha distinguido por ofrecer relojes apreciados entre los entusiastas y expertos coleccionistas.
Los relojes de la serie Mark X gozan de una intachable reputación en el ámbito de los relojes de aviador. Un modelo Mark 11 de la década de 1950 (en buen estado de conservación) alcanza un precio de 7000 euros. Es decir, esta pieza consigue doblar el precio de un Mark XVIII sin estrenar. Los relojes de piloto de gran tamaño que incluyen un cronógrafo de segundero desdoblado cuestan en torno a los 8000 euros. La estética purista de estos relojes se guía por sus funciones orientadas a los instrumentos utilizados en las cabinas de los pilotos.
El reloj de buceo del catálogo, es decir, el IWC Aquatimer, es una interesante alternativa al Rolex Submariner o al Omega Seamaster. El precio de los relojes básicos —sin estrenar y con una caja de acero inoxidable— empieza a partir de los 4000 euros. Las versiones de oro rosa como el Deep Three fabricado en titanio supera los 12 000 euros.
El IWC Ingenieur cubre una amplia gama de precios. El robusto Ingenieur Automatic es un reloj completamente diferente al complicado Perpetual Calender Digital Date-Month que se asemeja más a un Hublot. En el mercado de los relojes vintage se encuentran, incluso, versiones de cuarzo por 2000-3000 euros. Un Automatic sin estrenar empieza entorno a los 4500 euros, mientras que las piezas más caras superan fácilmente los 10 000 euros. El alto valor de estos relojes se debe a sus calibres con múltiples complicaciones y materiales exclusivos como la cerámica y el carbón.
Si está buscando elegancia y sobriedad, eche un vistazo a las colecciones Portugieser y Portofino. El Portugieser en la versión de cronógrafo empieza a partir de los 5000 euros (p. ej. un modelo sin estrenar fabricado en acero inoxidable). Los ejemplares con un Tourbillon o complicaciones más excepcionales como la repetición de minutos oscilan entre los 70 000 y los 80 000 euros. Cabe señalar que las cajas de oro rojo o platino son un estándar en este rango de precios.
Las primeras versiones del Portofino se ofrecen a precios comparablemente más asequibles ya que alojan movimientos de cuarzo. De hecho, puede encontrar modelos vintage bien conservados por menos de 2000 euros. Un Portofino automático cuesta alrededor de 3000 euros. En ellos no late ningún calibre de manufactura sino un 35111 que basa su construcción en un Sellita SW300-1. Un Portofino de oro blanco con complicaciones como un indicador de fase lunar o un cronógrafo cuesta cerca de 20 000 euros.
No solo el Portugieser y el Portofino se presentan como los mejores relojes de vestir de la casa IWC, también la colección Da Vinci ofrece elegancia y estilo con sus actuales cajas tonneau. Los ejemplares vintage lucen cajas redondas con movimientos de cuarzo que rondan los 2000-3000 euros. Modelos como el Perpetual Calender Digital Date-Month con una caja de oro rosa alcanzan los precios más altos y costando alrededor de 27 000 euros. Y, si desea un Da Vinci fabricado en platino, debe invertir al menos 30 000 euros.

La historia de la "International Watch Company"

IWC cuenta con una historia única e inusual. La idea de crear la marca proviene de Estados Unidos. Su fundador Florentine Ariosto Jones (1841-1916), un relojero e ingeniero de la ciudad de Boston que mantenía un puesto de liderazgo en la empresa relojera E. Howard & Company. F. A., buscó la manera de combinar la relojería suiza con las modernas técnicas americanas. Los bajos salarios de aquella época, consiguieron llamar la atención de Jones. El ingeniero americano viajó a Europa y se reunió con el empresario Johann Heinrich Moser quien poseía una central hidroeléctrica en la ciudad de Schaffhausen cerca del Rin. Es decir, la misma ciudad que, a día de hoy, continúa grabando su nombre en las esferas de los relojes IWC.
Moser también producía relojes, por eso, ambos se convirtieron en socios y Jones fundó la compañía "International Watch Company" en el año 1868. Al principio alquiló algunos espacios en una de las fábricas de Moser, pero finalmente, después de un tiempo, se trasladó a su propio edificio. Sin embargo, el negocio no tuvo mucho éxito, los altos impuestos de las importaciones y la poca demanda dificultaron la venta del producto. IWC quebró, Jones se retiró de la empresa y la compañía cayó en manos del banco comercial de Schaffhausen. En 1874 IWC se convirtió en una sociedad anónima.
En 1880, tras otra quiebra, el suizo Johannes Rauschenbach compró la firma. Durante décadas y varias generaciones, su familia dirigió el negocio que cambió constantemente de nombre. Incluso, el fundador de la escuela de psicología analítica, Carl Gustav Jung, se convirtió en accionista tras casarse con Emma Rauschenbach. En 1929, su cuñado Ernst Jakob Homberger compró sus acciones y comenzó a dirigir la empresa. Su hijo Hans Ernst Homberger lo reemplazó en 1955. Fue el último miembro de la familia Homberger en dirigir IWC. La crisis de cuarzo junto al aumento de los precios del oro y la caída del dólar obligaron a Hans Ernst Homberger a vender el negocio en 1978. La empresa alemana VDO Adolf Schindling AG, especializada en velocímetros, adquirió el negocio de Homberger. Ese mismo año, VDO adquirió otra empresa suiza, Jaeger-LeCoultre. En 1991, cuando VDO se disolvió y pasó a formar parte del grupo Mannesmann, las dos empresas relojeras también cayeron bajo el mismo techo. En el año 2000, la compañía proveedora de servicios de telefonía Vodafone adquirió el grupo Mannesmann. Vodafone transfirió IWC, Jaeger-LeCoultre y Lange Uhren GmbH (!{man- alangesoehne,A. Lange & Söhne }) de Glashütte al grupo de artículos de lujo suizo Richemont. A día de hoy, IWC sigue formando parte de este grupo al que también pertenecen marcas como Panerai o Baume & Mercier.

Esto también le puede interesar: