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3 motivos para presumir: con estos relojes atraerá todas las miradas

Pascal Gehrlein
09.01.2020
3 motivos para presumir: con estos relojes atraerá todas las miradas

 

Seamos sinceros, en algunas ocasiones a todos nos gusta obtener algo de atención. En especial cuando hemos empleado mucho tiempo y, a menudo, trabajado duro para invertir una gran cantidad de dinero en comprar un reloj. Sería una pena que ningún otro entusiasta de la relojería prestase atención a nuestro nuevo ejemplar. ¿Acaso el reloj es, por tanto, «solo» un símbolo de estatus? Si otros reconocen un reloj de lujo, siempre es porque simboliza algo. Según la situación de la persona que luzca el ejemplar y de la persona que lo observe, es posible atribuir más o menos estatus al reloj. No obstante, si no tuviese interés por los relojes de lujo, ya sea precisamente por este motivo o a pesar de ello, no se encontraría usted aquí.

Puedo revelarles ya que este artículo no hablaá del Submariner, el Royal Oak, el Navitimer, etc. No me malinterprete, estos modelos son grandes clásicos y ciertamente se encuentran entre los relojes más demandados en Chrono24 por algún motivo. Pero en cuanto al diseño, la técnica y el atractivo, sencillamente existen también otros modelos. De hecho, en mi opinión, la apariencia y el precio no son las únicas razones para alardear, sino que también existen otras particularidades.

 

RM11-03

Por si en la última parte de esta introducción ha percibido un matiz de sobriedad, me parece que le decepcionaré con este primer reloj. Los modelos de Richard Mille, un nombre que divide a la comunidad relojera, son los vehículos superdeportivos del mundo de los relojes de lujo. ¿Pero cuánta destreza e ingeniería se ocultan realmente en ellos? Según Fabrice Namura, diseñador de Richard Mille, para desarrollar el RM 11-03 se trabajó estrechamente junto a McLaren y Rob Melville, jefe de diseño de la marca, con el fin de crear un reloj que trascendiera lo considerado normal (si es que se puede emplear esta palabra en relación con Richard Mille). El logotipo de McLaren en el bisel del reloj no es más que una pista superficial de dicha colaboración. En cualquier caso, un detalle muy bonito, pues el logo es igual al que se encuentra en las distintivas tomas de aire del P15 «Senna», un vehículo con 800 CV. El material utilizado también demuestra que Richard Mille se ha tomado en serio este reloj. Los pulsadores de este cronógrafo flyback están elaborados en titanio y recuerdan a los focos del conocido 720S. Otro aspecto típico de Richard Mille es el uso del carbono. Las mezclas empleadas en dicho ejemplar se denominan Carbon TNT y Orange Quartz TNT. A pesar de sus 44.50 mm de anchura y 16.23 mm de altura, este reloj destaca por su ligereza.

 

Richard Mille RM11-03
Richard Mille RM11-03

 

Si se quiere que el reloj sea fácilmente reconocible, la mejor manera, por supuesto, será lucir el RM 11-03 con una correa de caucho naranja. Además, algunas estrellas conocidas por su estilo poco discreto, como Odell Beckham Jr., aseguran a este modelo la suficiente atención mediática. Quien conozca bien la marca sabrá que el RM 11-03 está limitado a 500 unidades. Este modelo se puede encontrar en Chrono24 a partir de unos 270 000 euros.

 

Omega Speedmaster Professional Apollo XI

Pasemos ahora a un reloj que, para mí, combina dos afirmaciones. La primera: «Conozco el mundo de los relojes y el significado del Speedmaster». Y la segunda: «Mi cuenta bancaria está demasiado bien provista para un reloj de acero». En este caso hablamos del Omega Speedmaster Professional Apollo XI con la referencia BA345.0802, así como otros Speedmaster de oro. La referencia mencionada procede de la década de 1980 y sería mi primera elección como «reloj para presumir». Al igual que a su pálido hermano de acero, este Speedy también incluye cuerda manual. La escala taquimétrica se mantiene en negro, como en la versón de acero, pero el contraste con el brazalete y la caja de oro amarillo de 18 quilates es mucho mayor. El Apollo XI se presentó en 1980 para conmemorar la llegada a la luna de 1969, y estuvo en producción entre 1980 y 1987. Se trata, por tanto, de un ejemplar muy poco habitual. Según mis investigaciones, apenas se fabricaron unas 300 piezas. Otra particularidad que llama la atención (al menos, si alguien pregunta) es el fondo transparente de cristal de zafiro, que permite observar el calibre 816L. Con un precio de unos 25 000 euros, el Speedmaster Apollo XI vintage de oro cuesta aproximadamente la mitad que la nueva edición del reloj que se ha lanzado este año. En definitiva, el Apollo XI es un reloj para presumir que concede a la historia un rol primordial.

 

Omega Speedmaster Professional Apollo XI
Omega Speedmaster Professional Apollo XI

 

Este reloj es centro de todas las miradas y se adapta muy bien a la lógica de las redes sociales. Un reloj que combina tradición y extravagancia. No obstante, a continuación me gustaría mostrar un reloj donde la primera apariencia no fuera su característica más determinante. Más bien se trata de un modelo en el que sus cualidades se van revelando cuando se examina más de cerca, emprendiendo una conversación con su dueño.

 

Grand Seiko Snowflake  

Me estoy refiriendo al Grand Seiko Spring Drive, también conocido como «Snowflake». Y no, no me he vuelto loco por asociar esta marca japonesa, que representa la discreción y sobriedad como ninguna otra, con el concepto de alardear. En mi opinión, Grand Seiko debería recibir más atención; es una marca que sin duda merece que sus usuarios presuman de ella. El «Snowflake», cuya referencia SBGA211 es bien conocida entre los aficionados a esta casa, se presentó por primera vez en 2010. La simplicidad del reloj deja claro cuáles son los puntos fuertes de Grand Seiko. Una estética minimalista y pura, pocos ángulos y, no obstante, líneas claras. Así describiría yo el diseño de este reloj.

 

Grand Seiko Snowflake SBGA211.018
Grand Seiko Snowflake SBGA211, Imagen: Bert Buijsrogge

 

En el caso de Grand Seiko, en contraste con Rolex o Breitling, quizá no quede claro de golpe por qué este reloj tiene tantos seguidores. No lo digo en absoluto con mala intención, pues Grand Seiko apuesta por los matices finos y los detalles que esperan a ser descubiertos. Gracias a la técnica de pulido zaratsu, las agujas dauphine son tan lisas y afiladas como una espada japonesa. Pero lo que más atrae las miradas es la esfera. «Snowflake» es un término muy apropiado, ya que la esfera tiene el mismo color y estructura que un copo de nieve. Al principio (a distancia), este modelo da la impresión de ser un reloj de acero «normal» de 41 mm que también se adecúa al mundo de los negocios. Solo cuando se observa más de cerca quedan de manifiesto el excelente acabado y la textura de la esfera. Para mí, eso es exactamente lo que hace que el Grand Seiko sea un reloj del que se puede presumir con estilo.

 

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Pascal Gehrlein
De Pascal Gehrlein
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